El dúo formado bajo el nombre de Onira en Valladolid el año pasado nos presenta su disco “Casiopea” grabado en los estudios Eldana de Dueñas (Palencia)

A veces llegan a nuestras manos nuevas propuestas locales para que les prestemos nuestros sentidos, y este ha sido el caso de Onira y su primer disco #somoslocales 🎵

Este dúo acústico que componen Nacho Angulo y María Cuenca lleva casi toda una vida en movimiento, pero no ha sido hasta ahora cuando han dado el paso de grabar un disco juntos. Como tantas otras bandas, su carrera se ha forjado al calor y el sudor de los micros abiertos de ciudades como Valladolid o Palencia, pasando luego a ofrecer conciertos en Burgos o Madrid.

María pone la voz (y qué voz) a las letras y melodías, mientras que Nacho se encarga de rasguear las cuerdas de la guitarra. Ambos tienen una sólida formación musical a sus espaldas (escuelas de música y varios grupos y formaciones) lo que se percibe en la calidad final del disco.

Portada de “Casiopea” el primer disco de Onira

En “Casiopea” nos encontramos con canciones en apariencia sencillas, como “El Miedo”, con la que se abre el disco o “Coraje irracional”, que contrastan con otras más complejas instrumentalmente hablando como “Jean Grey”. Este cambio de instumentos marca también un cambio de estilos, ya que podemos pensar que se trata de un disco de pop suave con toques de jazz o bossanova, para luego encontrarnos con sonidos más duros, propios del rock.

Las colaboraciones con las que ha contado el dúo en su primer disco, aportan a su vez diferentes estilos: las voces de Daniel Blanco de la banda metalera Ecos de la Hysteria y de Cristian Haroche del grupo indie pucelano Sharon Bates rompen y moldean las melodías para crear otras nuevas sin perder la esencia de las canciones (“Casiopea” con Cristian y “Soy” con Daniel).

En el aspecto instrumental Jorge Arribas de Fetén Fetén a los acordeones; Alfonso Abad, que ademas de producir el disco ha sido el encargado de grabar los contrabajos; Adal Pumabarin a las percusiones; Rubén Villadangos a los teclados e Iván Carrión a la flauta travesera, dan una nueva visión de los arreglos de cada tema, haciendo que el resultado final sea digno y original, sorprendiendo el uso del acordeón o la flauta travesera en el disco.

Las letras son poéticas, mezcladas con ritmos y estructuras melódicas que invitan a escucharlas con calma. Sorprende la elección de un tema como “Puta” de Extremoduro como versión del disco, llevado a un estilo bossanova que contrasta enormemente con la canción original, pero que sin duda María y Nacho han sabido hacer suya y adaptarla perfectamente a su manera.

Ocho temas que nos hacen viajar entre diferentes mundos sonoros para contarnos las historias que Onira lleva dentro.

Onira durante una actuación en el Universonoro (Palencia) | Foto cedida por el grupo

Hemos tenido ocasión de hacer unas cuantas preguntas a Onira para que les conozcáis un poco mejor

Os lo habrán preguntado muchas veces pero, ¿por qué el nombre? Presentaros para quien no os conozca.

N: ¡Hola terrícolas! Somos Nacho y María y nos hacemos llamar Onira. Hacemos música desde Valladolid. El nombre viene de un viaje muy largo por la Patagonia buscando una nueva especie de planta que acabó en una aparición mariana de una divinidad brasileña.

M: ¡Se te va la olla! (risas). Lo de la planta y la ninfa brasileña es real, pero lo descubrimos después de lanzar unas cuantas letras encima de la mesa y dar con el nombre de Onira.

Vuestra formación es diferente: María quizás más clásica y Nacho más eléctrico. ¿Pensáis que os complementáis? ¿Qué diferencias encontráis entre ambos mundos?

N: Bueno, en realidad cuando era joven me chupé bastantes años de formación clásica con la flauta travesera. Lo que pasa es que tuve una pubertad un poco rebelde y renegué de Mozart y compañía. Cosa de la cual, por cierto, me arrepiento.

M: Sí, realmente es un poco al revés. Aunque Nacho reniegue, la formación clásica es la suya (risas). La verdad es que creo que no nos complementamos por eso, sino porque cada uno tiene sus gustos musicales, pero somos súper abiertos a conocer y experimentar, y eso crea una franja en la que sabemos que si circulamos por ahí vamos a estar a gusto los dos.

Hablando del disco, ¿cómo nació la idea de grabarlo? ¿Por qué en Dueñas?

M: Todo fue a partir de participar en uno de los Domingos En – Cantantes del Universonoro, en Palencia. Nosotros quedábamos para tocar desde hacía años, pero siempre con cerves y PlayStation de por medio. Un día salió una cosa chula queriendo cambiar el estilo de nuestras canciones rockeras favoritas y gustó mucho. Después surgió una especie de “crowdfunding secreto” en el que personas que nos quieren y queremos mucho pusieron su granito de arena para animarnos a componer en serio y grabar un disco de verdad.

N: Lo de grabar en Eldana fue la idea que tuvieron todos nuestros amigos desde un principio. Y nosotros encantados. Es un estudio tope gama, cerquita de casa y lo llevan dos profesionales que estuvieron metidos hasta el cuello en el proyecto desde el minuto uno. No podía ser mejor la idea.

¿Cómo nacen las canciones? ¿Os costó elegir los temas del disco?

N: En verdad tenemos un poco de todo. Algunas son mías enteras, otras de María y también las hay que las hemos hecho literalmente mitad y mitad. No tenemos un método fijo.

M: Al darnos de repente la sorpresa de grabar el disco, la verdad es que nos pillaron en bragas. Teníamos ya un par de temas, pero el resto fueron compuestos para este proyecto. Así que casi se puede decir que no se quedó nada fuera. Igual sí alguna idea que ahora ya es canción, pero que cuando nos tocó entrar al estudio aún no lo era.

Habéis tenido varias colaboraciones de diferentes estilos en “Casiopea”: Cristian Haroche de Sharon Bates, Daniel Blanco de Ecos de la Hysteria o Jorge Arribas de Fetén Fetén. ¿Cómo ha sido la experiencia de grabar con ellos? ¿Cómo nacieron esas colaboraciones?

N: La experiencia ha sido una gozada. Los conocemos de vivir en la misma ciudad, frecuentar los mismos bares, coincidir en los mismos conciertos y de que todos somos faranduleros (risas).

M: Ha sido completamente mágico. Yo sigo sin palabras.

Incorporáis instrumentos poco “convencionales” y que no se suelen escuchar hoy en día en muchos discos (acordeón, flauta travesera…) ¿Qué aportan a vuestro sonido? ¿Cómo encajan en vuestras canciones?

N: Bueno, lo de la flauta travesera viene porque de pequeño la tocaba, como dije, y siempre está por casa dando vueltas. Cuando grabamos la maqueta de la canción de Extremoduro así, con el aire a bossa, como que pedía una flauta. Después de quince años prácticamente sin tocarla constó un poco, pero algo salió. Para el disco llamamos a Iván Carlón porque no teníamos dinero suficiente para hacer doscientas treinta mil tomas de mi flauta travesera (risas).

María y Nacho durante una actuación | Foto cedida por el grupo
Nos hemos fijado en que prácticamente en todas las canciones habláis de galaxias, estrellas, constelaciones, incluso en el título del disco, ¿os gusta la astronomía? ¿Por qué “Casiopea” como nombre del álbum?

N: Somos hijos de Carl Sagan. Somos polvo de estrellas, viva el cosmos, ya sabes. El Nombre vino en realidad por la canción Casiopea, que habla del paso del tiempo, de cómo aprovecharlo, no hipotecarlo ni perderlo. El concepto de los hombres grises de la novela “Momo” de Michael Ende. Casiopea era la tortuga de la protagonista. Es un libro que hay que leer una vez al año para no perder el norte.

Todos sabemos que el mundo de la música da para unas cuantas anécdotas, ¿nos podéis contar alguna del proceso de grabación o de algún concierto?

N: Hay una canción del disco, “Ley de relatividad”, que quisimos tirarla un poco más hacia el swing y el jazz. Cuando estaba grabando la guitarra acústica estaba un poco, digamos, amedrentado. Con el síndrome del “Rec” ahí aislado delante de tantos micrófonos. El caso fue que tenía que tocar un re menor y con los nervios no atiné a ponerle a tiempo y sonó como a puñao. Yo estaba esperando la reprimenda por parte de los técnicos del estudio y sin embargo jubilosos me dijeron que ese acorde era el bueno, que lo repitiera siempre, que era muy jazzero. Tuve que pensar qué demonios había tocado (risas).

Tenéis dos formatos de directo: como dúo acústico y con banda (dos guitarras, contrabajo, batería y teclado) ¿Cuál preferís? ¿Con cuál os sentís más cómodos? ¿Por qué?

M: Pues aunque nos gusta mucho la idea de banda, la verdad es que de momento estamos más a gusto en formato duo. Simplemente porque llevamos ensayando mucho juntos y nos entendemos. Pero la verdad es que nos rodeamos de musicazos, y estoy segura de que cuando toquemos con banda va a ser una sensación indescriptible.

Nos encontramos en el disco con una versión de Extremoduro en un estilo totalmente diferente al original, ¿cuáles son vuestras influencias? ¿Qué se va a encontrar la gente que os escuche?

N: Nos gusta mucho el rock. Nos hemos criado con Los Suaves, Extremoduro, Berri Txarrak, Platero y tú, Koma… y supongo que de alguna manera se nos nota al componer. Pero en realidad escuchamos todo tipo de música.

M: ¡Paramore! (risas). El disco es muy, muy variado. Sí, nos gusta mucho el rock, pero yo también soy muy de cansautores, y nos empezamos a mover por las fusiones jazzeras. Muy ecléctico todo. Lo que tenemos claro es que si nos gusta y estamos cómodos, ¿por qué encasillarse?

¿Cuáles son vuestros proyectos más cercanos? ¿Alguna fecha en vuestra agenda que no debamos perdernos?

N: Ahora mismo estamos cerrando fechas para presentar el disco. Tenemos muchas ganas y la idea es combinar el formato dúo, trío y banda completa.

M: De momento tenemos cerrado el día 7 de diciembre en el Nómada, en Íscar y el 19 de enero en el Tío Vivo, en Salamanca. Pero hay muchas otras a puntito de cerrarse,  ¡todos atentos a las redes!

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N: Pues darte las gracias, Sandra, por esta entrevista. Eres un sol. Y también que escuchéis a Los Suaves y que vuelvan los Koma.

M: Eso. Y un beso para mi madre.