Hoy ha sido un día un poco raro. Tan sólo he visto una película: Génesis (Philippe Lesage), pero antes presencié una Masterclass impartida por J.A. Bayona y a la noche acudí a la Fiesta del Cine Español en la Cúpula del Milenio. Vamos a ver qué tal fue todo.

Masterclass de J.A. Bayona.

En el Aula Mergelina de la facultad de derecho estaba un pequeño gran hombre contándonos su historia. Cómo el ser cinéfilo le vino de una familia humilde que le apoyó a regañadientes desde el principio. Ahora saben que no tenían de que preocuparse. Para el director barcelonés, que ahora se encuentra grabando la vida de su padre, todo empezó con Superman. Ver a Christopher Reeve volando en la gran pantalla despertó el amor incondicional que siempre tendría por el cine. Desde temprana edad empezó a formarse viendo películas gracias a los ciclos de cine de TVE, cuando tan sólo había dos canales. Ver todos los días películas como El Diablo sobre Ruedas, El Hombre con Rayos X en los Ojos o El Increíble Hombre Menguante le convirtieron en “el cinéfilo del cole”.

Se enamoró del festival de cine fantástico de Sitges cuando vio El Ejército de las Tinieblas (Sam Raimi, 1992). En aquel festival conoció a un joven director mexicano que estrenaba su primera película. Ni más ni menos que Guillermo del Toro. Formaron una amistad que sería clave para el desarrollo de sus proyectos y que dura hasta nuestros días. De Sitges en Sitges conoció a toda una generación de directores (Santiago Segura, Koldo Serra, Rodrigo Cortés…) que tenían un referente común al que seguir: Chicho Ibáñez Serrador, el hombre que asustó a todo un país con Historias para no Dormir y películas como La Residencia (1970) o ¿Quién Puede Matar a un Niño? (1976).

Destacó la importancia de saber conocerse a uno mismo y crear de acuerdo a ello. Todos tenemos un “yo interior” que, al trasladarlo a la gran pantalla, hará que nuestros trabajos sean únicos y especiales, aunque tardemos mucho en saber qué nos hace especiales a cada uno. Se mostró nostálgico y honrado al recordar que casi han pasado 20 años desde que presentó su primer corto Mis Vacaciones (1999) precisamente en la SEMINCI. Es sorprendente comprobar el vínculo que formó con los que fueron la primera promoción de la ESCAC, a los que aún pasa material de sus películas porque valora de forma incalculable su opinión. Según sus palabras, trabajar con Spielberg durante la producción de Jurassic World: El Reino Perdido fue una experiencia en la que estuvieron en completa sintonía. -“Spielberg te hace sentir como la persona más importante del proyecto y valora con energía y entusiasmo cada propuesta”. Una gran muestra de la sabiduría y el recorrido de uno de los directores con mayor éxito del país.

Génesis (Philippe Lesage).

La segunda película procedente de Canadá en la SEMINCI cuenta las historias cruzadas de dos jóvenes hermanos: Guillaume y Charlotte. Guillaume poco a poco empezará a sentirse atraído por su mejor amigo y Charlotte se verá con dos chicos a la vez sin que el uno sepa del otro. Ante todo decir que Génesis está fantásticamente rodada. Al igual que ocurría en películas como Boyhood (Richard Linklater, 2013) y La Vida de Adèle (Abdellatif Kechiche, 2013), la cámara parece puesta ahí sin una directriz para captar momentos de la vida real. Las escenas en discotecas lucen una buena fotografía y destaca el uso de los zooms, bastante olvidado últimamente.

Pese a que las diferentes escenas se sienten naturales y son visualmente competentes, no puedo decir lo mismo de la historia. En los ejemplos anteriormente mencionados, el desarrollo de personajes era más claro y conciso a pesar de su larga duración, no como en Génesis, donde los protagonistas no sufren cambios relevantes hasta pasada la mitad de la película. Es entonces cuando te das cuenta de que la historia de Guillaume, quitando paja y contada de forma independiente, justificaría un cortometraje más que correcto con una escena de un discurso muy emotiva. La historia de Charlotte, en cambio, no aporta nada al conjunto. Deambula con un personaje poco interesante y con un final gratuitamente impactante.

Genese

Lo peor es que, cuando parece que la película va a acabar, faltan 20 minutos de una historia que no guarda ninguna relación con lo contado hasta entonces. Y esta historia es… preciosa. Ahora la acción se sitúa en un campamento de verano en el que dos niños experimentan su primer amor durante la duración del campamento. Si estos 20 minutos formaran su propio cortometraje, no sólo sería el mejor de la Sección Oficial, sino uno de los mejores jamás hechos. Pero no es un corto, son 20 minutos a los que se llega luchando contra el tedio de las casi dos horas anteriores. 20 minutos que curiosamente están mejor narrados e interpretados que el resto. Momentos de grandeza no justifican una película entera a no ser que cambien la percepción de la misma.

Fiesta del Cine Español en la Cúpula del Milenio.

Con Javier Angulo, director de la SEMINCI como maestro de ceremonias, se homenajeó no sólo a los premiados con las Espigas de Honor horas antes, sino a la Spain Film Comission, encargada de potenciar el rodaje en nuestras tierras y, en especial, a todo el equipo de Versión Española, que cumplía 20 años. Entre vinos y jamones, prensa, invitados y estrellas de la industria pudieron conversar alegremente a lo largo de la noche. Para mi sorpresa, pude ver durante escasos minutos a una Geraldine Chaplin aún con la vitalidad que la caracteriza y que conquistó a toda la cúpula. Llegada la medianoche, un desatado Carlos Areces hizo las funciones de DJ mezclando canciones que a todos nos gustan y ofreciendo un espectáculo divertido y memorable.